Exoneran a líder comunitario de Curvaradó

Nelson Gómez fue exonerado el viernes, 12 de octubre de 2012. El fue encarcelado por dos años y siete meses por un crimen que no cometió—rebelión. Yo conocí a Nelson en el aeropuerto de Medellín y le acompañé a la casa por la primera vez después de casi tres años sin ver su familia. Fue su primer vuelo.

En Colombia existen casos similares al de Nelson donde campesinos han sido encarcelados injustamente señalándolos de pertenecer a las Farc. Nadie habla de estos temas. Muy pocas organizaciones acompañan y defienden estos casos. Ellas mismas sufren de estas acusaciones falsas y son estigmatizados por esta labor.

El 29 de marzo de 2010, Nelson salió de su casa para comprar un regalo de cumpleaños para su hijo. El sabía que existía una orden de captura contra él pero no creía que sucediera algo porque es inocente. Detuvieron a Nelson en un retén de policía cuando estaba regresando a su casa. Durante los siguientes 31 meses, Nelson fue sujeto al carrusel de la justicia y fue mandado a tres cárceles distintas.

Muchos reclamantes de tierras en Curvaradó y Jiguamiandó enfrentan cargos falsos de rebelión. Antes de su encarcelamiento, Nelson fue uno de los líderes más importantes de la Zona Humanitaria del Tesoro en Curvaradó. El cree que su arresto fue directamente asociado a su trabajo defendiendo los derechos de su comunidad de campesinos que fueron desplazados en 1997.

La evidencia que llevó al encarcelamiento de Nelson fue basado en el testimonio de dos individuos que salieron de su comunidad. La policía les ofreció plata para testificar en contra de Nelson y decir que él era parte de la Frente 57 de las Farc. La evidencia que proveyeron incluyó pronunciamientos vagos como que “él salía mucho de la comunidad”. Se conoce que la policía local se ha valido de personas desplazadas ofreciéndoles vivienda, mercados y dinero por testimonios que señalen y vinculen a miembros de las zonas humanitarias y de la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz con las Farc. Esto es una clara estrategia de minar los procesos organizativos y estigmatizar a líderes. En el caso de Nelson, a cada individuo le fue ofrecido un millón de pesos.

La vida de Nelson fue completamente interrumpida por su encarcelamiento. El fue testigo de un suicidio de otro encarcelado y fue sujeto a horribles condiciones. Su familia no podía visitarlo por su situación económica que fue exacerbada por la ausencia de Nelson quien era la fuente primaria de ingresos en su hogar.

La policía le propuso a Nelson “si aceptas los cargos puedes salir más rápido”, pero él siempre mantuvo su inocencia y pagó un precio muy alto por ella. Sin embargo, muchos individuos inocentes aceptan el cargo en cambio por una sentencia reducida. Esto sirve por lo menos dos fines: demostrar la “efectividad” del gobierno colombiano en arrestar supuestos miembros de las Farc y deslegitimar el trabajo de comunidades que están defendiendo sus derechos vinculándolas a las Farc.

Al retornar a la región Nelson enfrenta unas preocupaciones muy serias en términos de seguridad. Como un reclamante de tierras que enfrentó la injusticia tiene muchos enemigos. Sin embargo, Nelson estaba muy animado de regresar al territorio y ver su familia. Nelson “quería comer comida buena, disfrutar del calor, y trabajar la tierra” que afortunadamente no fue usurpada en su ausencia.

This entry was posted in Curvaradó and Jiguamiandó. Bookmark the permalink.